Especialistas en reformas en Cirera — Mataró
Cirera ocupa la ladera norte de Mataró, una zona residencial tranquila con buenas vistas pero también con una exposición particular al frío y a la humedad. Sus bloques de viviendas se construyeron entre los años 70 y 80, con las técnicas habituales de la época: ladrillo hueco, sin cámara de aire aislada y con carpintería de aluminio básica sin rotura de puente térmico.
El resultado, medio siglo después, es que los pisos de Cirera tienen un problema serio de condensación interior. Las paredes orientadas al norte son las más frías del piso. Cuando el aire caliente del interior toca esa superficie fría, la humedad del ambiente se condensa. Primero aparecen gotas en los cristales de las ventanas; después, manchas negras de moho en las esquinas del techo y detrás de los armarios. La solución no es ventilar más (eso enfría aún más la pared): es aislar la pared por el interior con un trasdosado de lana mineral de al menos 5 cm.
Las terrazas son otro punto débil habitual en Cirera. La impermeabilización original de tela asfáltica tiene una vida útil de 15-20 años. En pisos de los 70 y 80, esa capa protectora hace décadas que dejó de funcionar. El agua de lluvia se filtra por las juntas del pavimento, empapa la losa de hormigón y aparece en forma de mancha húmeda y goteo en el techo del piso inferior. Reparar correctamente una terraza implica levantar el pavimento, aplicar una nueva impermeabilización de lámina EPDM o poliuretano líquido y recolocar las baldosas con pendiente adecuada hacia el desagüe.
En Cirera nos encontramos a menudo con bloques sin ascensor o con ascensores muy estrechos. Esto no impide la reforma, pero hay que planificarlo: los materiales suben a mano o con poleas, las ventanas y muebles de cocina se meten por la ventana con grúa exterior y los escombros bajan en sacos por la fachada. Lo tenemos en cuenta desde el presupuesto para que no haya sorpresas.